Historia, frontera, migración: siendo México el país invitado de la Feria Internacional del Libro, no podía faltar este eje temático a desarrollarse en diversos debates desde el 21 de julio hasta el 6 de agosto. Pero más allá de los conversatorios, quizás uno de los libros que podremos encontrar en el stand mexicano que más nos conmueva sobre la condición migrante sea el que escribe el poeta y editor mexicano José Manuel Mateo y dibuja el artista popular Javier Martínez Pedro.

Ilustrado a la manera tradicional de los indígenas de Xalitla, con el papel amate doblado como un biombo, el libro aborda la durísima realidad de los indígenas mexicanos al partir a Estados Unidos en busca de una vida, si no más digna, sí más habitable. En la ficción, el pueblo originario va, gradualmente, vaciándose. Primero parten los hombres, luego las mujeres y los niños. Y en su agonía demográfica, las clases se suspenden, la actividad agraria se detiene, la economía languidece.

Contada desde la perspectiva de un niño indígena, “Migrar” es un proyecto nacido a partir de testimonios recogidos por el autor de niños que migran solos a Estados Unidos, desde México y Centroamérica. Un dramático viaje en el que el hambre y la sed no son el mayor peligro, sino los coyotes que les cobran por ayudarlos a cruzar la frontera y la falta de garantías que les espera al otro lado.
“Uno se sorprende por la entereza que muestran los niños que enfrentan esa situación. No son inmunes al miedo, pero sacan valor de algún lugar que a los adultos nos resulta incomprensible”, explica José Manuel Mateo, autor que forma parte de la delegación mexicana que arribará a la FIL Lima. “Los niños observan la migración como si fuera parte de la normalidad. Y eso es terrible, porque esas dramáticas experiencias se arraigan en la conciencia de la gente como algo natural, a lo que hay que resignarse, porque así tiene que ser”, señala el autor.

Muchas veces, la motivación de los niños migrantes, más que económica, es la de reencontrarse con sus padres, quienes han rehecho sus vidas al otro lado del río Grande. Sin embargo, según explica el escritor, en lugar de concretar esta ilusión, lo que encuentran una parte de estos menores migrantes es el peligro de los tratantes. “Más peligroso que el duro viaje es la acción de los criminales (y de algunas autoridades) que abusan de ellos”, señala.

La ilustración del libro sigue la tradición de los indígenas xalitlas: doblar el papel como un biombo. Título: “Migrar” Autor: José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro. Editorial: Tecolote (México). Páginas: 10

La ilustración del libro sigue la tradición de los indígenas xalitlas: doblar el papel como un biombo. Título: “Migrar” Autor: José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro. Editorial: Tecolote (México). Páginas: 10

—Un país refugio—
Para el autor de “Migrar”, por tradición, México ha tenido el carácter de país amigable con los migrantes. Lo fue con los españoles que huyeron del franquismo, con los argentinos y chilenos en sus dictaduras, con los guatemaltecos durante la guerra civil. Pero hoy José Manuel Mateo lamenta que su país haya olvidado su papel como un lugar de refugio y de apoyo a quien se ve obligado a abandonar su hogar por circunstancias fuera de su control. “Basta ver la manera con que las autoridades reprimen los flujos migratorios en la frontera sur. Es vergonzoso y criminal: secuestros, asesinatos y extorsiones se ven todos los días, desgraciadamente”, critica.

Sin duda, hay mucho que contar para un mexicano cuando se elige el tema de la migración. Sobre todo en un país que, en palabras del escritor, ha dejado de ser un lugar donde el extranjero quiere residir, sino que se ha convertido en un lugar de paso para alcanzar Estados Unidos.

Mateo apunta otro fenómeno importante: la situación de los latinoamericanos que, al ser deportados por su condición de ilegales, se ven obligados a quedarse en México a recomenzar su vida. “Eso es lo que ha sucedido con una gran parte de la población que hoy radica en Tijuana”, afirma el autor. “Es un caso sui géneris, distinto a otras formas de migración tradicionales, más bien relacionadas con el exilio político o económico”, explica.

—Compartir historias—
Editado en el 2011, “Migrar” cuenta ya cinco ediciones, además de traducciones que incluyen el inglés, el italiano y el polaco. Cada año, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, para el autor es estimulante encontrarse con nuevos lectores en el stand de la editorial Tecolote, pues siempre escucha las experiencias de los lectores que, tras apreciar su libro, le regalan sus propias experiencias de migración, la de sus padres o sus parientes. “Todos los que toman el libro en sus manos tienen algo que contar”, añade.

El Comercio