Hay un Pato Donald sobre la valla fronteriza que nace en el mar entre México y Estados Unidos. En lugar de traje marinero viste de militar, con la esvástica en el hombro. El rostro adusto y la mano levantada no dejan dudas: Prohibido el paso.

Es “Donald en Tijuana”, en alusión a otro Donald, a Trump, que gobierna Estados Unidos. Así aparece en el cuadro del mexicano Marcelo Calvillo que abre la exposición “Migrantes, el sueño de llegar al norte, la pesadilla de regresar al sur”. Puede verse en la galería Aguafuerte, de Ciudad de México.

La muestra colectiva reúne trabajos de 38 artistas, reconocidos o emergentes, que hacen una reflexión sobre la temática migratoria a través de instalaciones, fotografía, gráfica, acuarela, óleos, escultura y performance.

La imagen triste de un niño balsero apela al espectador desde una acuarela de Gorcha Enrique. La marcha desolada de los migrantes por las vías del tren fue plasmada en figuras de cerámica y vidrio por Edith Huerta.

Desde una escultura de bronce en pequeño formato del chileno Pablo Maire, los migrantes parecen implorar auxilio. Osiris Puerta puso alambre de púas en su cuadro y César Albores Romero hizo una litografía sobre hojas de pasaporte. “La idea de la muestra es que el artista reflexione sobre una problemática. Que lo plasme en una obra de arte”, le dijo a la agencia de noticias DPA Israel Alvarado, curador de la exposición y director de la galería ubicada en Colonia Roma. “No tenemos que normalizar este tema. De repente se vuelve tan cotidiano: ‘ah sí, es migración; ah sí, asesinaron a 20’. Normalizamos los conflictos y no tenemos que normalizar esas situaciones que están acongojando al mundo”, afirma.

Una instalación de la muestra consiste en un teléfono que, al descolgarlo, repite un mensaje de asesoría migratoria. Otra obra interactúa con el público: un espejo con un sello de entrada. “Finalmente es reflejarse uno también como migrante. Lo que trata la autora (Rosi Saldaña) es de mostrar que muchas veces en la frontera el sello o la visa para pasar depende de cómo te ven y quién lo otorga. Tú te ves en el espejo y piensas: ¿en qué situación estoy? ¿En la del migrante o del que otorga la visa?”, explica Alvarado.

El curador recibió 150 trabajos y escogió 50 obras, después de una convocatoria por redes sociales. Algunas obras son de artistas reconocidos como Maire y los fotógrafos mexicanos Francisco Mata Rosas y Lourdes Almeida; y otras, de autores más jóvenes latinoamericanos. Muchos se refieren a La Bestia, como se conoce al ferrocarril que atraviesa México de la frontera sur con Guatemala al norte, con EEUU.

La consigna fue presentar un trabajo relacionado con la crisis de la migración. “Lo dejamos abierto y no he recibido casi nada que hable de la parte positiva de este fenómeno”, señala Alvarado, todo agravado ahora por que en Estados Unidos Trump busca construir un nuevo muro fronterizo y expulsar a los inmigrantes ilegales.

“Esperemos que en unos años, como un deseo, se empiece a hablar más de la parte positiva, de los beneficios de la migración, porque eso quiere decir que se están resolviendo ciertos problemas”, agrega.

Desde hace años, la galería Aguafuerte intenta, con sus exposiciones, establecer un diálogo entre el arte y la realidad al abarcar temas sociales, políticos o de equidad de género. “Me di cuenta de que los artistas no estaban abordando estas cuestiones y ya el año pasado surgió la idea de hacer una muestra colectiva de migrantes, algo que estaba olvidado en muchas galerías -señala su director-. Creo que debemos reflexionar y decir: ¿qué vamos a hacer? Y que los artistas plasmen esa realidad en sus obras”.

 

La Gaceta