La agenda global tiene en los procesos migratorios una de las problemáticas urgentes a resolver por el impacto que tiene en el equilibrio y el desarrollo social en estados y regiones enteras.

Los resortes de los movimientos de población, tanto internos como transfronterizos, son complejos y responden a un conjunto amplio de factores, entre ellos, los desplazamientos por conflictos bélicos, la inseguridad y el temor en todas sus expresiones, la intolerancia religiosa, y, por supuesto, la búsqueda de condiciones mínimas de vida.

En el plano mundial, una cifra disponible de Naciones Unidas señala que la migración internacional supera los 240 millones de personas, dato que da cuenta de la magnitud del fenómeno.

Por ello, esta temática suscita fuertemente la atención de organismos internacionales, organizaciones civiles y de los propios organismos públicos de protección de los derechos humanos, que vienen pugnando para que los estados actúen con perspectivas sensibles y humanitarias para la atención de dicha problemática, especialmente a causa de las condiciones de vulnerabilidad en la que se desplazan y habitan los migrantes en los lugares de destino.

Como en muchos casos, la condición de migrante deviene una desventaja social y un descobijo jurídico, como resultante de la yuxtaposición de varias formas de violación de derechos que se expresan en hechos y prácticas discriminatorios hacia los migrantes.

Por esta razón, persiste como primera tarea global, la construcción compleja del problema, visibilizar a las víctimas e identificar las causas que favorecen transgresiones a la dignidad e integridad de niños, mujeres y hombres que por diversas causas emprenden el camino hacia un nuevo horizonte.

Ante estos fenómenos de nuestra época, es importante que se siga materializando el compromiso de los estados, en el contexto de una agenda global, para salvaguardar los derechos humanos de los migrantes.

Para tal efecto, hay que hacer valer los acuerdos e instrumentos jurídicos del orden internacional. En nuestra región disponemos especialmente de los preceptos y mecanismos comprendidos en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como de la jurisprudencia interamericana y, en general, del marco normativo internacional en materia de derechos de los migrantes.

Trabajar hoy en día en hacer efectivos los derechos de los migrantes es un compromiso que debe sobreponerse a coyunturas sociales, políticas o económicas, para enfrentar así posturas que van desde el desdén hasta actitudes discriminatorias encubiertas por discursos relativos a un supuesto riesgo para el interés nacional.

Tengamos presente que la dignidad y la integridad de la persona va más allá de su nacionalidad o región de origen, o de una estricta legalidad o de acciones programáticas a futuro. Es una prioridad social y humanitaria

 RODOLFO LARA PONTE
AUTOR EN TEMAS DE DERECHOS HUMANOS