Específicamente, nos referimos al inusual flujo de migrantes procedentes de Venezuela, los que son obligados a dejar su tierra y arriban al Perú, debido a la crisis que atraviesa su país. 

Este inusual desplazamiento de personas puede haber generado cierto estigma con respecto a la migración y, de alguna manera, haber opacado los beneficios de esta.

Sin embargo, creemos que es momento de cambiar esta percepción, y destacar nuevamente el compromiso por la defensa de la vida y los derechos de las/los migrantes, así como promover el concepto de que la migración ordenada, segura y regular funciona para todos y para todas, en especial en el Día Internacional de la Mujer, haciendo hincapié en la insoslayable relación entre mujer y migración.

¿Sabía usted que cerca del 40% de la población migrante desde Venezuela al Perú está constituido por mujeres? Mujeres migrantes, que dejaron su país de origen y que ahora deben convertirse en cabeza de familia y en sostén de sus hogares.

Es frecuente asumir que la mayoría de los migrantes son hombres; sin embargo, el 48% de estos son mujeres, las que están provistas de capacidad de acción por derecho propio. Por eso se debe valorar el aporte de las mujeres migrantes, destacando el papel que desempeñan, pero también ser conscientes de sus vulnerabilidades.

De este modo, las mujeres migrantes contribuyen de manera considerable al desarrollo tanto de sus países de origen como de destino. La participación de mujeres migrantes en la fuerza de trabajo es del 67% (superior a la media mundial de participación de mujeres del 51%). Y aunque es común que las oportunidades de empleo a las que acceden son menores a las de los varones, las mujeres migrantes habitualmente envían remesas a sus lugares de origen en un mayor porcentaje al que envían ellos. 

Estamos convencidos de que la migración ofrece oportunidades para todos y especialmente a las mujeres, aunque puedan tropezar con dificultades, como la discriminación, cuando están fuera de su país de origen. Por ello, es necesario encontrar la confluencia entre la migración y la equidad de género, enfatizando que la protección de los derechos de la mujer y su empoderamiento deben formar parte de la política migratoria de todos los países.

No es suficiente asumir que los migrantes impulsan el desarrollo, sino también que esta es una población vulnerable y es momento de lograr que la migración, además de ser segura, ordenada y regular, funcione para todos y todas.

José Iván Dávalos 
 

Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones en el Perú