El número de personas que actualmente se ven obligadas a abandonar sus hogares no se veía desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y es el resultado de conflictos, de la creciente inestabilidad política, el hambre, la pobreza y el aumento de eventos extremos, causados por el cambio climático.

Pero un párrafo no alcanza a describir el drama que significan actualmente las migraciones, por lo que este Día Mundial de la Alimentación se concentra en las posibles formas de hacer frente a un enorme desafío como es el masivo movimiento de personas.

Los grandes desplazamientos de personas presentan desafíos complejos, que requieren de acciones concertadas, subrayó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La llegada de un gran número de migrantes a las naciones en desarrollo generan tensiones porque los recursos existentes ya eran escasos antes de su arribo, aunque la mayoría de las personas, unas 763 millones, se mueven dentro de sus propios países.

¿Qué se puede hacer?

Un elemento clave para comprender la realidad actual es que la principal fuente de ingresos de las tres cuartas partes de las personas que viven en la extrema pobreza es la agricultura y otras actividades rurales.

Por eso es fundamental crear condiciones para que la población rural, y en especial los jóvenes, permanezcan en su entorno y generando formas de ganarse la vida más resilientes, para así hacer hacer frente a los desafíos que plantean las migraciones, señala la agencia.

Mientras, una solución clave es invertir en seguridad alimentaria y en desarrollo rural, y así hacer frente a las causas que obligan a la gente a buscar otras oportunidades mediante la creación de empleo y oportunidades laborales para jóvenes que no estén directamente relacionadas con la agricultura.

También permite mejorar la seguridad alimentaria, formas de ganarse la vida más sostenibles, mejor acceso a la protección social, menos conflictos por los recursos naturales y soluciones para la degradación ambiental y el cambio climático, precisa la FAO.

“Al invertir en desarrollo rural, la comunidad internacional también puede aprovechar las posibilidades de las migraciones para respaldar el desarrollo y construir la resiliencia de las personas desplazadas y de las comunidades de acogida, sentando las bases para una recuperación de largo plazo e inclusiva y crecimiento sostenible”, según reza el lema de este Día Mundial de la Alimentación: “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”.

La migración es parte del proceso de desarrollo, pues las economías atraviesan transformaciones estructurales y las personas buscan mejores oportunidades laborales dentro y fuera de sus países.

El desafío es hacer frente a los factores estructurales de los grandes movimientos de personas para que la migración sea segura, ordenada y regular, subraya la FAO. De esa forma, puede contribuir al crecimiento económico y a mejorar la seguridad alimentaria y el sustento rural.

Papa Francisco

El papa Francisco se unió al director general de la FAO, José Graziano da Silva y a numerosos ministros de Agricultura, incluidos los del Grupo de los Siete (G7) países más ricos y el comisario europeo para Agricultura y Desarrollo Rural en las celebraciones de este Día Mundial de la Alimentación.

En un gesto sin precedentes, el papa Francisco donó en julio de este año 25.000 euros (unos 29.500 dólares) a la FAO para colaborar con los “esfuerzos para ayudar a las personas a hacer frente a la inseguridad alimentaria y el hambre en África oriental”.

El fondo es “una contribución simbólica a un programa de la FAO que distribuye semillas entre familias rurales en zonas afectadas por una combinación de conflictos y sequía.

Este Día Mundial de la Alimentación se conmemora en un contexto en que el hambre aumenta en el mundo por primera vez en décadas.

Causas y remedios

Además, se conmemora una semana después de que la FAO publicara el Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, 2017, donde recuerda que el crecimiento poblacional, la creciente urbanización, las tecnologías modernas y el cambio climático transforman el mundo a un ritmo acelerado.

En el informe se plantean interrogantes como ¿qué dirección tienen esas transformaciones? ¿Benefician a los pobres y a los que padecen inseguridad alimentaria? ¿los sistemas de alimentación del futuro podrán dar de comer y emplear a los millones de jóvenes que se supone que ingresarán al mercado laboral en las próximas décadas?

Otro estudio publicado antes de este 16 de octubre revela la brecha creciente que existe en materia de hambre.

El Índice Global del Hambre 2017 señala que tras años de avances, la seguridad alimentaria sigue en peligro. Los conflictos y el cambio climático golpean más a las personas más pobres y dejan a ciertas partes del mundo en una “crisis perpetua”.

Cambio climático y crisis migratoria

Dos altos funcionarios de la ONU, el representante especial del secretario general para la Reducción del Riesgo de Desastres, Robert Glasser, y el director general de la Organización Internacional de las Migraciones, William Lacy Swing, abordaron el tema del cambio climático y las migraciones.

La migración ocasionada por el cambio climático alcanza proporciones de crisis, escribieron el 10 de este mes, además de que en los últimos 18 meses, unos 20 países se declararon en emergencia por la sequía, la que obligó a millones de personas a abandonar sus hogares.

Esa puede ser la última vez que den la espalda al campo y traten de hacer su vida en tugurios urbanos y asentamientos informales, puntualizaron Glasser y Swing, y agregaron que por lo menos en los últimos dos años, más personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares por eventos climáticos extremos que por conflictos.

“Tenemos que fijar una meta de largo plazo para que el planeta cumpla su propósito mediante la reducción de las emisiones de gases invernadero y, mientras, hacerla más resiliente a los desastres, limitando el daño ya realizado”, añadieron

Por su parte, el informe de la FAO, alerta que exacerbados por eventos climáticos, los crecientes conflictos son factores clave de la severa crisis alimentaria y de la última reaparición de hambrunas.

Las causas del creciente sufrimiento humano están claramente identificadas, conflictos, inestabilidad política, hambre, pobreza y mayor número de eventos climáticos extremos, derivados del cambio climáticos.

También se presentaron remedios, por lo que las autoridades no tienen más que escuchar y actuar.

IPS Agencia de Noticias