Cerca de dos mil inmigrantes acuden cada día a las dependencias del Registro Civil de Santiago Centro. Desde mayo de 2014, en esta sede opera el Centro Especializado para la Atención a Extranjeros. Ello equivale a que todos los foráneos residentes en la Región Metropolitana son atendidos en Huérfanos 1570.

Las largas esperas, la falta de personal y el colapso que vive a diario un edificio que, indican, tiene capacidad para atender a 800 personas, son algunos de los motivos que llevaron a los funcionarios del organismo a realizar este miércoles una paralización de 15 minutos en la atención al público. Esto, como “advertencia” antes de un posible paro si no reciben soluciones que aborden la demanda migratoria actual.

Rosa llegó a Chile desde Perú en 2015. Es empleada doméstica puertas afuera y se instaló a las 6 de la mañana de este miércoles en la entrada del servicio. Dice que sus jefes no le dan mucho tiempo para trámites. Cada minuto de retraso, sin importar el motivo, se le descuenta de su sueldo. Eso explica su afán por estar entre los primeros en ingresar cuando las instalaciones abrieran sus puertas a las 8.30 horas. Sin embargo, pese a madrugar, unas 80 personas estaban antes que ella. Recién a las 11 horas se retiró con comprobante de cédula y emprendió rumbo hacia Las Condes.

Los extranjeros llegan a esta oficina principalmente por dos motivos: solicitud o retiro de cédula de identidad. Son cerca de mil personas por trámite. Para el primer caso, se debe hacer una primera fila para retirar número. Una vez obtenido, la espera se reinicia hasta ser atendidos por alguno de los 24 módulos dispuestos para esta tarea. Cada uno de ellos, de estar efectivamente todos disponibles, atiende más de 40 personas entre 8.30 y 14 horas.

Según cifras del Registro Civil, entre 2010 y 2016, las solicitudes de extranjeros aumentaron de 123.022 a 278.179, es decir, un 225%. Para 2017 se espera que continúe el aumento. Hasta el 30 de octubre de 2017 las peticiones han sido 278.533.

“Estamos pidiendo dignificar el trabajo de los funcionarios del Registro Civil. No es posible que en la Región Metropolitana sólo haya un punto de atención para inmigrantes”, indicó Julio Peña, presidente de la Asociación de Funcionarios del servicio.

Según los trabajadores, la atención de personas extiende largamente el cierre de las puertas a las 2 de la tarde. A partir de allí comienza la misión de dar respuesta a una gran cantidad que permanece al interior, tarea que se extiende hasta cerca de las 17 horas.

La falta de baños es una de las exigencias que más se repite. En el subterráneo funciona la atención preferencial de personas. Madres con menores, embarazadas, discapacitados y ancianos recibirían aquí un trato más expedito. No obstante, la espera no es muy distinta a lo que ocurre en el piso superior. Cerca de 400 personas aguardan. En este espacio reducido se cambian pañales y se amamanta. Es reiterado el apoyo funcionario a estas personas, a través de agua para las mamaderas.

“Son cuestiones que lesionan la dignidad humana”, enfatiza Rodolfo Noriega, secretario general de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. “Las condiciones físicas en que se atienden son verdaderamente precarias e indignas. Se necesitan medidas concretas para resolver esta situación, además de aquellas dirigidas a desconcentrar el servicio”, agrega.

Para Luis Thayer, presidente del Consejo Consultivo Nacional de Migración, esto demuestra “una suerte de displicencia del Estado frente a la disposición que requiere la inmigración”.

Desde la Dirección Nacional del servicio aceptan esta situación. Ante esto han promovido la apertura en días sábados y en la semana durante las tardes, con tal de dar facilidades en horario no laboral. En tanto, desde octubre se ha implementado un plan de contingencia que abre oficinas en otras comunas con tal de desahogar la sede de Santiago. Esta última medida ha logrado contener cerca del 10% de la demanda. Mientras en octubre se atendieron 1.894 personas, en noviembre, precisamente hasta este miércoles, lo eran 1.644.

La Tercera