Ábrele, ábrele, ábrele las puertas de tu corazón. Mira que, mira que, mira que hoy mismo se aparece Dios”. Así reza el coro de Camino a Belén, la más reciente pieza musical de Corazón Norte, con la que se busca endulzar un poco la dura realidad que viven millones de migrantes durante esta temporada, haciéndolos sentir acompañados de Jesús, María y José en su travesía.

La colombo-americana Natalia Serna, autora de esta melodía, y quien se ha convertido en un ícono de la lucha en favor de los migrantes, asegura que la Navidad es para éstos una época difícil, dolorosa y triste porque se encuentran alejados de sus familias, principalmente para los padres que trabajan en Estados Unidos y tienen a su esposa e hijos en su país de origen. “Creo que los seres humanos –dice– no nos acostumbramos nunca a la distancia del otro”.

Para la “Muna”, como también se le conoce, una de las navidades más hermosas la vivió hace algunos años en la ciudad de Nogales, Sonora, en el albergue de la Iniciativa Fronteriza Kino, a donde llegaban muchos deportados: “No se esperaban encontrar una fiesta con tamales, champurrado y globos. Para todos fue un momento muy emotivo, pues en medio de aquella difícil realidad, se sentían abrazados por Dios mismo, porque no éramos las personas del comedor, sino la presencia de Dios ahí”.

El Belén de los migrantes

La canción Camino a Belén –a la cual ya se le conoce como el villancico de los migrantes–, la escribió Natalia Serna hace tres años, justamente en la Navidad de 2014, por encargo de una compañera que le sugirió componer una canción relacionada con la hospitalidad. Sin embargo, fue hasta hace unos meses que grabó la melodía en los estudios de la Universidad de Hermosillo,  Sonora, acompañada por tres niños del coro de los franciscanos de la Sierra de Yécora.

Explica la “Muna” que la canción nació de manera espontánea, y describe cómo hubiera sido el viaje de María y José hacia Belén de haber tenido lugar en nuestros días: “Discúlpeme joven, perdóneme usted, pero es que aquí no tenemos lugar; entre compras y ventas, y ver la TV, ocupada yo ando como usted bien ve”, dice la canción.

Camino a Belén contagia ternura: “Es una historia de maternidad que nos invita a detenernos un momento y abrir el corazón a esa experiencia de Dios en estas fechas, sobre todo en una sociedad cuyo mayor enemigo es la dispersión, la fragmentación, la falta de unidad emocional y espiritual”, señala.

La pesadilla americana

Por otra parte, Natalia Serna, quien ha sido durante muchos años voluntaria en albergues, afirma que los migrantes centroamericanos ahora buscan quedarse en México debido a las políticas migratorias cada vez más severas del Gobierno del presidente Donald Trump.

Así es, México se ha vuelto un país de destino para nuestros hermanos centroamericanos; la gente se está quedando aquí; en Tijuana, por ejemplo, están nuestros hermanos haitianos, y miles de centroamericanos llegan a Tapachula, Chiapas, con la intención de asentarse en algún estado de la república”.

Explica que en parte se debe a que, contrario a lo que ocurre en la Unión Americana, el mexicano es una persona sumamente amable y acogedora, es un pueblo que carga el espíritu de la Virgen: “Son nuevas comunidades –concluye– a las que debemos acoger, con su riqueza cultural, con su alegría, y por supuesto, como parte productiva de la sociedad”.

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