Chile se ha convertido paulatinamente en un país de atracción para la migración, principalmente de países latino americanos. De acuerdo a la estimación de Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior (DEM), el número de extranjeros residente en Chile al año 2014 era de 441.592 personas. 

La distribución del volumen de esta población no es homogénea a lo largo del país y se concentra de manera significativa en la Región Metropolitana y en las regiones del norte; sin embargo, el peso porcentual de los migrantes difiere con respecto a la población local en las regiones, dando cuenta que la magnitud del fenómeno migratorio es mayor en las regiones de Tarapacá, Arica y Parinacota y Antofagasta.

Algunas características de esta población migrante internacional en Chile, de la CASEN 2013, son las siguientes: Las mujeres representan el 55,1% del total de extranjeros, el 49,4%, tiene entre 20 y 39 años -los mayores de 65 años alcanzan el 5%, el 29,5% pertenece a los quintiles de mayor ingreso, el 50,3% de ellos tienen educación media humanista o técnico profesional o técnica superior completa, el promedio de años de estudio alcanza 12,6 años, La tasa de ocupación es de 71,9, Un 14.9% de inmigrantes viven en condiciones de hacinamiento medio-alto (entre 2,5 y 4,0 por dormitorio) y un 9,1% en hacinamiento crítico (más de 5 personas en una vivienda con un dormitorio)y el 21,6% vive en viviendas arrendadas sin contrato.

En relación al acceso al sistema de salud, un dato relevante del módulo salud de la misma encuesta, es la cobertura de previsión de salud, donde un 8,9% de las personas migrante internacional refiere no pertenecer a ningún sistema; cifra que resulta elevada en comparación con el 2,5% en la misma situación de los nacidos en Chile. Por otra parte, el porcentaje de menores de 19 años sin cobertura previsional alcanza un 12%, y resulta excesivamente elevado comparado con el 1,3% del mismo grupo de menores nacidos en Chile. A nivel regional, es en el norte del país donde se concentra el mayor porcentaje de inmigrantes sin previsión de salud, siendo en su mayoría originarios de los países fronterizos.

Acerca del acceso de la población inmigrante a las prestaciones Auge/GES, existe un acceso efectivo menor a la atención de salud en caso de enfermedad o accidente (4% menos que nacidos en Chile). 

Para concluir, el índice de pobreza multidimensional que integra los ámbitos de educación, salud, trabajo y vivienda de la Casen 2013, muestra que el 25,2% de las personas migrantes viven en esa condición. Este resultado, resume el estado de las determinantes sociales de la salud de esta población, puesto que siendo más jóvenes y sanos, con mejor educación, más años de estudio y ubicándose en los quintiles de ingreso superior -entre otras variables económicas-; por el hecho de tener menos cobertura previsional, menos uso de los servicios de salud y con menos acceso a las prestaciones de salud mismas, sumado al hacinamiento, acceso y calidad de los servicios básicos y tipo de tenencia de la vivienda -entre otras condiciones-; hace que las personas migrantes estén más expuesto a riesgos para la salud, en el contexto en que habitan.

En el norte se han realizado pilotos y se han hecho muchos avances, y quedan por supuestos desafíos, que serán abordados en el capítulo de evaluación intermedia. No obstante, un gran desafío, es incorporar el enfoque de derechos humanos, que considere el ciclo migratorio como una determinante social de la salud y con ello avanzar en la definición de una Política de Salud para Inmigrantes para abordar los programas de salud con verdadera y efectiva pertinencia cultural.

Manuel Álvarez Lucero, Antropólogo

El Divisadero