Las autoridades federales liberaron este viernes a Rosa María Hernández, inmigrante indocumentada de 10 años con parálisis cerebral.

La tarde de ayer, la menor fue entregada a sus padres, quienes la trajeron de México a Estados Unidos, en 2007 con apenas meses de nacida.

La niña fue detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP) este pasado martes, cuando fue dada de alta de un hospital en Corpus Christi (Texas), donde fue sometida a una cirugía de emergencia en su vesícula biliar. Había sido trasladada al centro de detención de San Antonio.

Los agentes migratorios hicieron turnos afuera de la habitación del hospital durante más de 24 horas, primero en grupos de cuatro y luego en parejas para detenerla.

El proceder de las autoridades migratorias generó indignación entre organizaciones civiles y legisladores demócratas, quienes calificaron el hecho como “inhumano”.

El Diario