El Ejército israelí descubrió hoy ante la prensa la valla subterránea que construye Israel en la frontera con Gaza, una gran estructura dotada de sensores para evitar las infiltraciones desde la franja.

"Ninguna valla es impenetrable al cien por cien, pero esta es muy difícil de vulnerar", declaró a Efe el portavoz del Ejército, Jonathan Conricus, durante una visita en que se mostró a los medios nacionales e internacionales esta estructura y algunos los túneles excavados por las milicias palestinas en Gaza que Israel pretende destruir gracias a ella.

La valla, pensada en la ofensiva militar de 2014 de Israel contra las milicias palestinas en la Franja, con Hamás a la cabeza, y cuyos preparativos culminaron el pasado verano tras aprobarse un presupuesto inicial de 2 millones de shékeles (unos 475,000 euros), cubrirá 65 metros a lo largo de la frontera que separa Israel de Gaza, bajo bloqueo israelí desde hace una década.

Su profundidad es "la suficiente como para destruir túneles existentes e impedir la construcción de nuevos", explicó evasivo un mando militar israelí a los medios convocados.

Precisamente la destrucción del entramado de corredores subterráneos fue una de las razones esgrimidas por Israel para lanzar la operación "Margen Protector" de 2014, que en 50 días causó la muerte de más de 2,100 palestinos y 73 israelíes.

Efe pudo comprobar que se excava a mucha profundidad en los lugares en los que se insertarán las enormes piezas metálicas que conformarán la valla, a muchos metros en el subsuelo hasta muchos metros por encima de la tierra.

"La construcción de túneles es el mayor logro de Hamás y también su mayor esfuerzo estratégico. Y esta amenaza aún no la hemos superado", compartió el portavoz Conricus con la prensa.

"Hay una Gaza arriba y otra en el subsuelo, hay cientos de kilómetros excavados bajo tierra. Lo de hoy es un paso positivo, pero no es para nada el fin de la historia de los túneles", insistió.

A pocos metros del kibutz Kisufim y, al otro lado de la hoy en día endeble barrera divisoria, la ciudad gazatí de Jan Yunis, se abre en el suelo una entrada a un túnel construido por la Yihad Islámica y que el Ejército israelí destruyó a finales del mes de octubre, en una operación en la que murieron doce milicianos.

El subterráneo es una estrecha estructura de cemento "procedente de la ayuda humanitaria que llega en camiones que cruzan el paso de Kerem Shalom a diario", afirma el portavoz militar israelí.

Los militares explicaron que la construcción de estas galerías se hace abriendo una entrada y excavando desde dentro. "Como el tránsito es muy difícil en el subsuelo, usan unos pequeños tubos que sacan por arriba mientras excavan y pueden corregir desde fuera si hace falta", expuso el alto oficial.

"Nos es muy difícil detectar esos tubos, sobre todo porque aparecen por poco tiempo en un campo de tomates o entre ovejas", agregó.

Después, la entrada se desmonta y la excavación queda oculta.

Para conseguir localizar los túneles, el Ejército asegura usar una avanzada tecnología de sensores de la que no facilita información.

Con respecto a la posibilidad real de que exista un túnel lo suficientemente largo como para alcanzar el centro de Israel, como los medios sugirieron durante el conflicto de 2014, el portavoz reconoció que, efectivamente, existe.

"Trabajamos día y noche" para mitigar la amenaza. "Ahora la situación ha cambiado, tenemos nuevas herramientas, como la valla, y estamos en mejor situación para enfrentar esta amenaza", manifestó. 

El Periodico