La quinta cumbre de países africanos y de la UE se lleva a cabo en Abiyán, donde los líderes europeos y africanos deberán abordar el delicado tema de la migración de África hacia Europa. Miles de personas intentan cruzar el Mediterráneo cada mes, pero la UE, Libia y demás socios africanos han intentado todo lo posible por detener los flujos migratorios. En la antesala de la cumbre, Max Hofmann de DW habló en Bruselas con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

DW: Usted ha dicho que los africanos y europeos son iguales, pero en este momento hay personas siendo vendidas como esclavos en Libia. ¿No debería la Unión Europea hacer algo al respecto?

Jean-Claude Juncker: Europa no puede permanecer callada ante este grave problema, cuyo origen se encuentra en siglos pasados. La esclavitud es algo con lo cual el continente africano está muy familiarizado. Las informaciones sobre el tema que me han llegado de África me han horrorizado. Todos conocemos los problemas de Libia, no es un Estado como los demás. Así que no es aceptable que Europa cierre los ojos ante esta tragedia, una tragedia que viven a diario hombres, mujeres y niños que se encuentran hoy en Libia. Yo he querido tratar el tema en reuniones del Consejo Europeo, ya que me quita el sueño pensar que estas personas han ido a Libia buscando una vida mejor y han acabado en un infierno.

Se sabía que la situación en Libia era difícil, pero no se conocía el problema en toda su extensión ni que hubiese gente siendo subastada. ¿Le impactó enterarse de esto?

Sí, me impacto muchísimo. No conocía la dimensión del problema hasta hace dos meses. Es un problema urgente. Aunque las relaciones de Europa con Libia sean buenas, no debemos quedarnos callados ante lo que está ocurriendo, no lo haremos.

¿No le parece que esto que está pasando es una consecuencia de los controles migratorios en el Mediterráneo, que han hecho que sea más difícil para los africanos llegar a Europa?

Los controles migratorios han sido reforzados, como tenía que ser. Pero el hecho de que haya un incremento en el número de inmigrantes en territorio libio, como consecuencia de no poder cruzar el mar, no es una excusa para matar, violar o robar a la gente que se encuentra en los campamentos, los cuales no son centros de refugiados, sino cárceles.

Para resolver los problemas en Libia ¿no deberíamos mejor proporcionar vías legales para que estos inmigrantes puedan llegar a Europa?

Desde 2014, durante la campaña de elecciones europeas y posteriormente, he favorecido la inmigración legal. Yo considero que si no logramos ofrecer vías legales para que la gente pueda emigrar hacia Europa, y moverse dentro de ella, estamos perdidos. Si aquellos que vienen, generalmente pobres y necesitados, no pueden entrar por la puerta principal, lo intentarán por las ventanas. Europa necesitará a la inmigración en las décadas que se avecinan, así que debemos proporcionar vías legales para aquellos que quieran y puedan venir.

¿Por qué ha habido tanta resistencia y no se ha podido implementar esta idea?

Hemos comunicado a los miembros del bloque europeo su responsabilidad y veremos que deciden hacer. Pero los Estados miembros no siempre siguen las recomendaciones de la Comisión. Cuando se trata de este tipo de retos, como lo es la inmigración, dejamos que los Estados tengan un cierto poder de decisión. La inmigración es el reto más grande al que nos enfrentamos, ya que no se trata solo de prepararnos para el futuro, sino que deberíamos haber estado preparados en el pasado.

Subastas de esclavos en Libia

¿Acaso el miedo a la inmigración y al populismo están acabando con el sentido común de estos Estados miembros?

Los populistas representan un peligro, pero más peligrosos son los partidos tradicionales que adoptan sus propuestas. Si los partidos tradicionales siguen a los populistas, se convierten en populistas ellos mismos. Este es un fenómeno que estamos viendo actualmente en la UE. No debemos temerle a los populistas, sino que debemos apoyar a aquellos que los enfrentan.

Eso es lo que debería pasar, pero no está pasando. ¿Será que el miedo se impone a la racionalidad?

No. Hay propuestas de la Comisión que son apoyadas por el Parlamento Europeo, ahora es el deber de los Estados seguir el camino de la sensatez.

Usted ha hecho un llamado a la solidaridad con África. ¿Esta solidaridad va más allá de lo económico?

Sí, pero es una solidaridad que debe aplicarse en todos los ámbitos internacionales. Europa no se debe distanciar de las aspiraciones y ambiciones de África. No es que el continente vaya a formar parte de nuestra historia en un futuro, es que África siempre ha formado parte de nuestra historia. Lo que pasa es que muchos europeos no lo han querido ver.

Jean-Claude Juncker ha sido presidente de la Comisión Europea desde 2014. Previamente ejercía como primer ministro de su país de origen, Luxemburgo, entre 1995 y 2013. También fue líder del Eurogrupo hasta 2013.

DW