El éxodo de venezolanos, familias enteras, que huyen de las condiciones en las que se encuentra su país, ha encontrado varias vías de escape. Una de ellas es hacia Colombia y otra, más intrincada, hacia Brasil.

Según el economista venezolano Ricardo Hausmann, ex ministro de planificación de Venezuela y ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarroll, hoy director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), la crisis que vive Venezuela es una crisis humanitaria “sin precedentes”.

Y para muestra, Hausmann repara en datos concretos que hablan de las calamidades que sufre la sociedad venezolana. Una de ellas es la siguiente: en dos años, 74 por ciento de los venezolanos perdieron casi 9 kilos de peso de manera involuntaria por dificultades para conseguir alimentos.

La pobreza aumentó de 48 por ciento de la población en 2014 a 82 por ciento en 2016, según un estudio realizado por las tres universidades venezolanas de mayor prestigio. Mientras que el Observatorio Venezolano de la Salud informó que en 2016 la mortalidad de los pacientes internados se multiplicó por diez, y que la muerte de recién nacidos en hospitales se multiplicó por cien.

Antes este panorama que se agrava porque no obstante se le haya ofrecido en repetidas ocasiones, el gobierno de Nicolás Maduro ha rechazado, sistemáticamente, las ofertas de asistencia humanitaria.

Movilización en la frontera

La agencia católica de comunicación SIGNIS informó que esta semana las organizaciones “Misión Paz” y “Conectas” iniciaron una misión de campo conjunta en los estados brasileños de Roraima y Amazonas para acompañar de cerca el proceso de acogida a los venezolanos que llegan a Brasil.

Los representantes de ambas entidades visitaron Boa Vista, Pacaraima – principal puerta de entrada de los migrantes que hacen frontera con la ciudad de Santa Elena de Uairén (Venezuela) y Manaos (Brasil).

“El objetivo es conocer más de cerca la realidad de los venezolanos que llegan a Brasil y ver cuáles son los esfuerzos conjuntos entre muestras autoridades y los grupos de la sociedad civil, para garantizar una acogida adecuada a estas personas”, resaltó Camila Asano, coordinadora de Política Externa de Conectas.

En la agenda están previstas una serie de reuniones con autoridades locales y estatales, además de órganos federales, como la Policía Federal, el Ministerio Público Federal y la Defensoría Pública de la Unión.

Estos dos últimos órganos son los autores de una Acción Civil Pública que pide la exoneración de tasas para la concesión de visas o de documentos, para la regularización migratoria a los grupos vulnerables e individuos en condición de “carencia económica”.

Verificar sus expectativas

También se realizarán conversaciones con miembros de organismos internacionales, como la Organización Internacional para las Migraciones, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y grupos de la sociedad civil, como el equipo del proyecto “Acoger” relacionado con la Universidad Federal de Roraima, la Pastoral Universitaria, la Fraternidad y el Centro de Derechos Humanos e Inmigraciones.

“Vamos a conversar con las familias de migrantes venezolanos para entender cuáles son sus expectativas en Brasil y cómo la sociedad civil brasileña puede contribuir”, explica Leticia Carvalho, asesora de abogacía de la “Misión Paz”. La Misión también visitará refugios en Boa Vista y Manaos, que acogen a centenares de migrantes.

Venezuela era un país tradicionalmente de inmigrantes. Ahora se ha convertido en un país de emigrantes. Producto de los problemas económicos, de seguridad, de sanidad y alimentarios, muchos venezolanos han huido del país. Al huir de su país por motivos de seguridad y salud, pueden ser considerados como migrantes forzados bajo la definición de la Organización Internacional de las Migraciones.

En 2015, cerca de 600,000 venezolanos dejaron su país. En 2016 ha crecido el número y se espera que 2017 supere todos los récords de migrantes forzados, principalmente a Colombia (que ha recibido 300,000 personas); 40,000 se han ido a Panamá y 20,000 a Brasil.

La economía venezolana es actualmente la más endeudada del mundo (de acuerdo a su tamaño y población). Según cifras del Banco Central, sus obligaciones financieras han pasado de 27,000 millones de dólares a más de 120,000 millones en los últimos 10 años.

Con la abrupta caída de los ingresos petroleros, que le proveía 96 por ciento de los recursos, este país enfrenta un severo déficit de divisas, una crisis económica galopante, hambre, enfermedad, desabasto de productos básicos y un largo, muy largo etcétera.

Con información de SIGNIS ALC/ SIGNIS Brasil/Misión Paz