El tema de la migración es una tendencia que en Panamá va a seguir en aumento, y nos arrastrará contra las rocas, y pareciera que es inevitable ir contra la corriente, ya que la misma responde al colapso mundial y el reordenamiento de las potencias económicas.

A pesar de que Panamá es un crisol de raza por excelencia, la llegada de emigrantes no la habíamos sentido los panameños tanto como en estos momentos de aumento de la delincuencia, recesión económica y desempleo. Aunado esto a la competencia extranjera que es agresiva, porque ellos salieron de su área de confort sin poder echar para atrás, obligados a vencer, en territorio foráneo. Nosotros en nuestra área de confort estamos obligados a reinventarnos, y tal parece que estamos perdiendo ante el desplazamiento laborar sin entender qué pasa.

Los panameños carecemos de una adecuada educación financiera, plataformas idiomáticas y gramaticales no exigidas como requisitos laborales, ni universitarias en muchos casos, con pocas iniciativas comerciales, poca motivación por las carreras técnicas, muchos diplomas universitarios y burócratas por excelencia, nos hemos acostumbrados al paternalismo gubernamental y hasta el lado compresivo de la empresa privada, sobrevivir nunca fue tanto problema como hasta en estos momentos.

Por: Boris Bloise Profesor

Critica