La decisión de Bolivia de rechazar el pedido de la Argentina para la reciprocidad en la atención médica de inmigrantes generó mucha polémica y abrió nuevamente la discusión sobre los inmigrantes en el país.

Tras la negativa del gobierno de Evo Morales , el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, ratificó hoy en Salta su decisión de cobrar la atención de salud a los extranjeros, para lo cual anticipó que en dos semanas enviará un proyecto de ley a la Legislatura provincial.

En esta nota, analizamos algunos de los mitos y realidades sobre el impacto que tienen los inmigrantes en la Argentina.

¿Inmigración descontrolada?

Según el Censo 2010, último realizado en el país, en la Argentina hay 1.800.000 residentes no nativos. En 2013, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un estudio que proyectó esa cifra a 2.000.000. Es decir, sólo el 4,6% de la población que vive en la Argentina es extranjera.

La inmigración que más creció en los últimos años proviene de países latinoamericanos, principalmente de Paraguay, Bolivia y Perú, que en conjunto representan el 75% de la migración latinoamericana.

En cuanto a las radicaciones permanentes resueltas en 2015, según información de Migraciones, en total hubo 133.554, de las cuales 58.225 fueron para ciudadanos paraguayos; 31.996, para bolivianos; y 16.074, para peruanos. En tanto se resolvieron 8496 radicaciones permanentes para colombianos, que es una de las nacionalidades que tuvo mayor aumento en este punto en los últimos diez años.

Las radicaciones no equivalen a una ciudadanía, pero otorgan ciertos derechos a la persona y le permiten, entre otras cosas, trabajar en el país.

"La cultura inclusiva de Argentina dista de ser un problema. Lo que deberíamos hacer, en todo caso, es mejorar la calidad, el marco, las normas y las políticas públicas en función del modelo de país que queremos ser", sostuvo Gonzaló Lantarón, coordinador del Programa de Ciudadanía del Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (Iadepp).

"Términos como «resaca» y la descripción estigmatizante de países de la región no contribuyen a la solución de los problemas. Más bien parecen ser la respuesta electoral/ mediática/ política de una representación legislativa racista y conservadora", añadió Lantarón.

El informe de la ONU, según refleja el sitio web de la Dirección Nacional de Migraciones, sostiene también que en el mundo, 232 millones de habitantes son migrantes, lo que representa el 3,2% de las personas. Oceanía es la región que recibe más inmigrantes (20,7%), seguido por América del Norte (14,9%) y Europa (9,8%).

En términos absolutos, Estados Unidos recibe la mayor cantidad de inmigrantes: casi 46 millones de personas; seguido por Rusia (11 millones), Alemania (10 millones) y Arabia Saudita (9 millones). Después de la Argentina (puesto 29), los países latinoamericanos con mayor cantidad de extranjeros son Venezuela (puesto 38 del ranking mundial, 1,1 millón de inmigrantes), México (43°, 1 millón de inmigrantes) y Brasil (59°, 600 mil inmigrantes).

¿Hospitales colapsados por la presencia de extranjeros?

El caso de la Quiaca volvió a encender la polémica, pero no es un debate nuevo. Sobre este aspecto, la Encuesta de Protección y Seguridad Social (Enapross), cuyos resultados fueron publicados en un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), detectó que "casi 6 de cada 10 migrantes sudamericanos, sobre todo aquellos arribados durante los últimos 20 años, dispone y utiliza solamente la cobertura para la atención de la salud que brindan los hospitales públicos y los Centros de Atención Primaria". Sin embargo, el informe destaca que "de todas maneras, dada la escasa prevalencia de la población migrante sudamericana sobre la población total, en realidad el impacto que ella ejerce sobre los servicios que prestan los hospitales públicos y los CAPS resulta escaso".

En ese sentido, sostiene que al considerar la población que realizó alguna consulta médica durante los 12 meses anteriores a la realización de la encuesta, se constata que de los individuos que acudieron a ser atendidos al hospital público o a los CAPS, solo alrededor de un 4% corresponde a miembros de la población migrante sudamericana.

"Esta baja incidencia también estaría corroborando un comportamiento ya relevado en otros estudios específicos llevados a cabo por la Dirección Nacional de Población, dependiente del Ministerio del Interior de Argentina, los cuales subrayaron el bajo impacto de demanda de atención de la salud de las y los migrantes sudamericanos en los hospitales públicos localizados en el área de los 24 Partidos del Gran Buenos Aires", indica el estudio.

Desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señalan que "los escasos datos que existen dan cuenta que el uso de los hospitales o centros de salud no supera el 8 % de la población que asiste a esas dependencias, de acuerdo a la investigación de la Secretaria de Población del Ministerio del Interior, del año 2014". En ese sentido, destacan que "el dato cobra importancia además si se tiene en cuenta que los migrantes en general desarrollan actividades laborales en sectores menos calificados, como la construcción, la industria textil o el trabajo doméstico con altos grados de informalidad laboral".

En tanto, el CELS sostiene que "la incidencia de los migrantes en el uso de presupuestos públicos es indiferente. Por ejemplo, se estima que hay 70.000 niños, niñas y adolescentes que están excluidas de la Asignación Universal por hijo por no tener una residencia «legal» superior a los 3 años, cuando en realidad ese programa alcanza a casi 4.000.000".

Los inmigrantes y el delito

Otro debate que suele surgir en la agenda de los medios, es el tema de los inmigrantes y el delito. Si bien diversos funcionarios y referentes políticos han hecho declaraciones que relacionan la delincuencia con la inmigración, las cifras no muestran un impacto real.

Según el último informe del Sistema Nacional de Estadísticas de Ejecución de la Pena (SNEEP, Ministerio de Justicia de la Nación), sólo el 6% de los presos en el país son extranjeros. Las principales nacionalidades son paraguayas (Paraguayos 1400 presos, de 550.713 residiendo en el país), peruanas y bolivianas, en coincidencia con la mayor presencia de esos migrantes en el país.

¿La inmigración genera desempleo para los argentinos?

Según el informe "El impacto de las migraciones en Argentina" (Organización Internacional de Migraciones, 2012), tradicionalmente, la mano de obra inmigrante ha tenido un rol complementario a la fuerza de trabajo local.

"Con frecuencia los inmigrantes se emplean en puestos de trabajo poco deseados por los nativos (...) Diversas investigaciones muestran que la inmigración limítrofe se inserta en estratos específicos del trabajo urbano y han brindado evidencia de que su presencia no constituye como competencia para los nativos, ni produce incrementos en el nivel de desempleo, ni un empeoramiento de las condiciones de trabajo locales", resalta el estudio. Aunque señala que "en períodos de poco crecimiento, de estancamiento o recesión se han registrado efectos de desplazamiento de la mano de obra nativa".

Entre otras cuestiones, el informe destaca que:

"La participación de los inmigrantes limítrofes y de Perú en el mercado de trabajo argentino presenta un tipo de inserción limitada a ciertas ramas de actividad y a puestos de trabajo con mayor nivel de informalidad, distinguiéndose de forma evidente de la población nativa, quienes ocupan en proporción puestos de mayor calidad y productividad laboral".

"Entre las ramas de la construcción, el servicio doméstico y el comercio, se emplea aproximadamente al 60% de la población inmigrante que trabaja en cada región".

"En promedio los inmigrantes asalariados trabajan 39,5 horas semanales. En la industria textil, donde se registra una menor cantidad de asalariados, las horas promedio por semana trabajadas son 46,4".

"Los trabajadores en relación de dependencia nativos reciben ingresos mensuales promedio superiores en un 41,2% a los inmigrantes limítrofes y peruanos".

La Nacion